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Prevención y protección frente a íncubos y súcubos

Desde tiempos antiguos hombres y mujeres han dado testimonio de ataques sexuales contra entes invisibles o que percibían el ataque sin poder llegar a despertar por completo; muchos aseguraban que sufrían pesadillas siempre con el mismo fin y en el caso de los hombres llegaban a despertar con la sensación de haber eyaculado. Por norma general la aparición de estos demonios surge durante la noche cuando nos encontramos sumidos en un estado de sueño profundo aunque es posible despertar y verlos o sentirlos. Por norma general se presentan en forma de hombre o mujer muy atractivos aunque pueden llegar a mostrar su forma real durante la relación sexual para aterrar a la victima con el fin de extraerle y alimentarse de su energía vital. Cuanto más miedo, más es su poder.

¿Puedo haber sido victima de un ataque por parte de estas entidades malignas?

Se debe tener en cuenta que en el caso de los hombres existe la polución nocturna, que es el acto de eyacular en sueños y que suele darse en las últimas etapas de la adolescencia; es posible que también sea un caso de parálisis durante el sueño, una explicación científica y que es por norma general, la explicación del por que pese a encontrarnos despiertos no tenemos la capacidad de movernos o hablar y que suele durar algunos minutos, aunque puede extenderse de forma prolongada lo que les proporciona la percepción de que alguien le esta sometiendo. Pese a que los ataques suelen ser nocturnos cabe la posibilidad de que ocurra durante el día. Por norma general los sucubos no presentan agresividad a la hora de atacar pues el hombre, embaucado por la belleza de la forma presente y bajo la hipnosis que esta causa en la victima no suelen ofrecer resistencia; no suele ser así en el caso de las mujeres que pueden llegar a ofrecerla y de ser así, son sometidas a la voluntad de la bestia.

Las personas que han sufrido estos ataques suelen advertir que sus impulsos sexuales se ven desbordados en ese momento, es decir, que no pueden llegar a controlarlos de forma voluntaria y aparecen sin ningún tipo de aviso. La forma en que atacan suele ser el mismo procedimiento siempre, sobreexcitan a la victima sexualmente y una vez lista para alimentarse, proceden a atacar bajo la hipnosis, el miedo e incluso mostrando su verdadera forma causando un daño mayor con la intención de alimentarse.

Tras el ataque podemos llegar a sentir una fatiga sin origen concreto, tristeza y sentirnos agotados espiritualmente. Según algunos testigos la experiencia sexual es casi adictiva y mucho más intensa que las relaciones sexuales con otra persona, aunque finalmente la sensación abruma de forma negativa a las victimas. Provocan caos en su mente y suelen enfermar, tener mala suerte y fracasar en todo lo que se proponen.

¿Existe algún caso real y documentado?

Si, Doris Bither que residía en Culver City (California) aseguraba que muchas noches una presencia acudía a su dormitorio para golpearla, someterla y finalmente, violarla. Solicitó la ayuda de expertos en la investigación paranormal dado la frecuencia de los ataques y los múltiples hematomas e incluso mordiscos que le causaba llegando a internarla en un hospital por sus heridas.

Todo comenzó por golpes en su domicilio – en el que vivía con sus tres hijos -, voces y finalmente la percepción de presencias. Pese a la escepticismo de los investigadores en un primer momento Doris aporto a diversos testimonios que habían presenciado alguno de los ataques, siendo clave el testimonio el testimonio de uno de los hijos que, presenciando el ataque a su madre intento defenderla para ser proyectado de forma violenta contra la pared de la habitación y acabar con un brazo roto.

Taff y Gaynor – los investigadores paranormales – acudieron al domicilio familiar con equipo para medir y fotografiar todos los rincones en busca de aquel ser y no tardaron en obtener su primera prueba ya que, entrevistando a la hija mayor de Doris en la cocina presenciaron como las puertas de todos los armarios se abrían de golpe y a la vez. No pudieron documentar estos hechos dado que la cámara Polaroid con la que contaban no podía fotografiar de forma correcta e incluso salían veladas. Cuando la casa se encontraba en calma los investigadores podían sacar fotos con total normalidad.

Doris aseguraba que cuando era atacada sentía la presencia de un hombre de gran tamaño y dos sujetos más pequeños, encargados de sujetarla para que no se moviera durante los ataques. Los investigadores llegaron a presenciar un ataque en directo cuando Doris se encontraba en su dormitorio maldiciendo a aquel ser presenciando como la forma se materializaba a través de una niebla verdosa en una esquina del dormitorio. Los testigos aseguraron ver un hombre de enorme tamaño y con los músculos muy marcados aunque no pudieron ver su rostro. No pudieron obtener más que una sola imagen en la que se muestra una especie de arco iris encima de Doris.

La mujer sufrió ademas tres embarazos psicológicos y a pesar de pasar por su domicilio más de treinta investigadores ninguno fue capaz de parar aquellos ataques o entender por que eran. Dispuestos a comprender el por que o ver si estos ataques pudieran ser fruto del subconsciente de Doris crearon una casa artificial en su laboratorio reproduciendo con exactitud el domicilio donde ella residía, con la salvedad de que todos los rincones eran vigilados constantemente por las cámaras que habían colocado.

Varias noches de vigilancia las veinticuatro horas no dieron frutos, pero una noche tuvieron la oportunidad de captar la brutal violación que Doris sufrió. Los investigadores obtuvieron un resultado: el comportamiento de aquel ser podría tener origen humano dado que mostró un comportamiento de exhibicionismo ante ellos colocando en diversas posiciones a Doris mientras era violada. Las cámaras no consiguieron registrar ninguna imagen de la agresión y posteriormente siguieron los ataques contra la joven mujer.

No fue hasta un día en la sesión con un psicólogo que la indujo a un estado de hipnosis descubriera que habían abusado sexualmente de ella durante su infancia, lo que motivo dos hipótesis: por un lado estaba la explicación de que tras estos abusos la mente de Doris generara de forma visible ataques en contra de ella interpretándolos y la otra explicaba que la mente de la joven podía generar esto de manera inconsciente, aunque muchos seguían convencidos que había algún ser tras los ataques.

Doris finalmente desapareció un día para aparecer muchos años después y afirmar años después que se había quedado embarazada de aquel ente, con la salvedad que al realizarle las pruebas no pudieron encontrar el embrión. Diversas mudanzas calmaron los ataques contra la joven mujer pese a que seguían ocurriendo hasta que finalmente cesaron por completo durante la quinta mudanza.

¿Era fruto de su mente, o era la presencia de un incubo la causante de todo aquel mal?

La cuestión es que todo quedo documentado y fue un gran numero de personas los que presenciaban estos ataques. Como apunte el actor que interpreto a Brian Harris, el hijo adolescente de Doris sufrió la misma lesión al representar la escena donde intentaba ayudar a su madre.

Entonces, ¿como detectamos la presencia o el ataque de este tipo de ser?¿Como conseguimos que no vuelva a realizarse otro ataque?

Lo primero que debemos hacer es descartar cualquier problema de origen médico o mental, visitaremos a nuestro médico o psicológo para que realice todas las pruebas oportunas para corroborar que el origen no es ni mental ni físico. Nunca deberemos solicitar la presencia de un demonio de estas características y ni mucho menos invocarlo; aunque en la mayoría de los casos no funciona “abrimos la puerta” para que entren.

Una vez descartado el origen médico debemos tener presente una norma muy clara: nunca se debe presentar batalla ante un ataque o retarle, tan solo intentar hablar o concentrarse en que tu cuerpo no le pertenece y que debe marcharse de allí. No hay que mostrar miedo pues cuanto más temor mostramos más fuertes se hacen. Dejaremos que actuen para que nos hagan el mínimo daño posible pero mentalmente y verbalmente, si es posible, le pediremos que se marchen e incluso podemos recitar alguna oración que conozcamos, la palabra al parecer hiere o provoca que estas bestias huyan.

Si los ataques ocurren mientras duermes cuando te levantes intenta olvidar con rapidez lo ocurrido e incluso intentar centrar la atención en otras cosas; puedes leer un libro, mirar la televisión o incluso buscar apoyo en tu pareja para no centrarse en lo ocurrido. Cuanto menos miedo recorra tu mente, más débil será ese ser y con más dificultad podrá alimentarse de tu energía vital.

Con estos consejos podrás evitar los ataques pudiendo realizar los rituales de limpieza en el hogar oportunos y portar los amuletos de protección necesarios para evitar la irrupción de energías negativas en tu hogar que podrás encontrar en esta misma página.

¿Has sentido alguna vez esa sensación?¿Crees haber sido victima de un ataque? Nos gustaría conocer tu caso.

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